domingo, 29 de junio de 2008

Ved la Cruz... Ho­ly God, We Praise Thy Name

En el Coro del Pilar, aprendí una canción llamada "Ved la cruz", apropiada para el Viernes Santo y el Vía Crucis:

Ved la Cruz de Salvación donde Dios nos dio la vida,
precio de la Redención de la humanidad caída.

Cruz de Cristo Redentor,
te adoramos, sálvanos.

Ara donde se inmoló el Cordero inmaculado,
Cristo en ti nos redimió de la muerte y del pecado.

Árbol santo e inmortal son sus frutos redentores.
Gracia, luz, perdón y paz brindas a los pecadores.

Nave firme en el luchar con las olas de la vida.
Faro en nuestro navegar a la Patria prometida.

Una muestra en MP3 la pueden descargar en Música Litúrgica, página donde está disponible el Cancionero Litúrgico Nacional de España. Aquí tienen un enlace directo.

El Papa Benedicto XVI visitó este año los Estados Unidos, y estuvo en la Catedral de San Patricio, en Nueva York el 19 de abril. Ahí se dirigió a los sacerdotes, religiosos y religiosas. Ví el final de la Misa y, oh sorpresa! El himno que acompañó la procesión de salida tenía la misma melodía. Quería dar con la versión inglesa, hasta que se me ocurrió buscarla en Youtube y di con este video:



La canción en inglés lleva por título HOLY GOD WE PRAISE THY NAME, y resultó estar originalmente en alemán, ser de 1774 y llamarse GROSSER GOTT, WIR LOBEN DICH, atribuído al sacerdote Ignaz Franz. Fue traducida al inglés por Clarence A. Walworth en 1858 (salvo el 7mo párrafo). Todos estos datos y el texto en inglés están en Cyber Hymnal:

Holy God, we praise Thy Name;
Lord of all, we bow before Thee!
All on earth Thy scepter claim,
All in Heaven above adore Thee;
Infinite Thy vast domain,
Everlasting is Thy reign.

Hark! the loud celestial hymn
Angel choirs above are raising,
Cherubim and seraphim,
In unceasing chorus praising;
Fill the heavens with sweet accord:
Holy, holy, holy, Lord.

Lo! the apostolic train
Join the sacred Name to hallow;
Prophets swell the loud refrain,
And the white robed martyrs follow;
And from morn to set of sun,
Through the Church the song goes on.

Holy Father, Holy Son,
Holy Spirit, Three we name Thee;
While in essence only One,
Undivided God we claim Thee;
And adoring bend the knee,
While we own the mystery.

Thou art King of glory, Christ:
Son of God, yet born of Mary;
For us sinners sacrificed,
And to death a tributary:
First to break the bars of death,
Thou has opened Heaven to faith.

From Thy high celestial home,
Judge of all, again returning,
We believe that Thou shalt come
In the dreaded doomsday morning;
When Thy voice shall shake the earth,
And the startled dead come forth.

Therefore do we pray Thee, Lord:
Help Thy servants whom, redeeming
By Thy precious blood out-poured,
Thou hast saved from Satan’s scheming.
Give to them eternal rest
In the glory of the blest.

Spare Thy people, Lord, we pray,
By a thousand snares surrounded:
Keep us without sin today,
Never let us be confounded.
Lo, I put my trust in Thee;
Never, Lord, abandon me.